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8. TWITTER Y LOS MEDIOCRES.

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Tengo una cuenta anónima de Twitter. Hace no mucho opiné sobre un tema y comenté qué estudios universitarios tenía y dónde estaba trabajando en la actualidad. No pretendía usar eso como principio de autoridad, sino para señalar que eso de lo que estaba opinando era mi campo de trabajo, mi especialidad. Unos días más tarde encontré comentarios en los que me llamaban fake. Decían que me estaba inventando que había estudiado eso (les parecía una carrera demasiado complicada) y negaban que de verdad yo trabajara en la empresa de Pasadena en la que trabajo porque es muy difícil trabajar en dicho lugar. Este es el pensamiento de los mediocres. No digo que Twitter no esté lleno de gente que se monta la película sobre quién es, pero es muy de mediocres creer que como tú jamás lograrás ciertas cosas, nadie puede haberlas logrado. Por otro lado, algunos de los que me estaban llamando fake y rebatiendo mis ideas en mi cuenta anónima habían dado RT a artículos míos publicados en una prestigio...

7. COMPAÑEROS DE TRABAJO (2): EL ALIADO.

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Este compañero es muy amable. Diría que demasiado. Va por la vida con actitud de disculpa, como si fuera culpable hasta del pecado original. A veces, cuando lo miro, pienso que seguramente su madre ha sido muy dura con él, posesiva y manipuladora, y que acabará teniendo una pareja igual de manipuladora y posesiva. Lleva camisetas con eslóganes que demuestran lo buena persona que es, por ejemplo, una similar a la de la imagen que acompaña a este texto. Y de verdad es buena persona, pero se esfuerza demasiado en que todos nos percatemos de ellos. En adelante, lo llamaré Aliado, porque es aliado de todas las causas justas que se conocen.

6. COMPAÑEROS DE TRABAJO (1): NEO.

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Soy la única mujer del equipo y me ha tocado la taza de Hulk. La he heredado de un compañero cuyo contrato ha sido rescindido. Ocupo su lugar, me han dicho. No ocupo el lugar de nadie porque mi trabajo será otro, aclaro. Les he dado quince días para cambiar de opinión y, efectivamente, no son tan gilipollas como parecían al principio, sólo están dolidos porque han perdido un amigo y tienen miedo porque los próximos en quedarse sin trabajo podrían ser ellos. Lo dicho: no son unos gilipollas, sino buena gente. Excepto uno, pero él tampoco es gilipollas, ni mala gente. Es frío, distante y robótico. En las noches en que me toca guardia en el observatorio con él, cuando el silencio lo inunda todo, escucho el tictac de ese mecanismo steampunk que debe de tener por corazón. Aún no sé cómo suena su voz. No me ha dirigido ni una sola palabra. Ni a mí, ni a nadie, que yo haya visto. Cuando vamos a la sala donde está la máquina de café, él va con su taza de Lobezno y lee novelas forradas...

5. CHARLOTTE WOOD Y EL HORROR

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Esta novela de Charlotte Wood (traducida al español con el título de En estado salvaje ) es una de las historias más aterradoras que he leído en los últimos tiempos. Diez mujeres son secuestras, golpeadas y humilladas. Parecen estar pagando el precio por no haberse callado. Todas ellas han sido víctimas de algún tipo de abuso por parte de los hombres y lo han denunciado. No haber mantenido la boca cerrada, atreverse a quejarse e incomodar a quienes las incomodaron parecen ser "delitos" por los que deben pagar siendo privadas de libertad y de dignidad. Esta novela te atrapa hasta el final. Aterradora.

4. ATASCOS

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Suele haber atascos cuando voy a trabajar y, a veces, estoy detenida hasta veinte minutos. O no estoy detenida, pero voy tan lenta que parece que lo estuviera, así que voy escuchando un CD de música que encontré en un cajón del apartamento que he alquilado y que debió de pertenecer al antiguo inquilino. Hay canciones de The Beach Boys, que es el único grupo que conocía, pero también de otros como Sublime, Midnight Oil o The Surfaris, pero los que más me gustan son The Knack. Tienen una canción titulada "My Sharona" que se me ha pegado y no dejo de tararearla a todas horas. El otro día, un compañero de trabajo que me escuchó me dijo que pertenecía a la B.S.O. de una película de los 90 titulada Reality Bites. Me ha dicho que está muy bien, así que tendré que verla uno de estos fines de semana.

3. SURF EN VENICE BEACH

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La playa de Venice Beach es preciosa, pero sus olas son diminutas, así que no he podido hacer nada decente ninguna de las dos veces que fui allí a surfear. La playa está tomada por principiantes que  van solos y desconocen las normas más básicas y por los alumnos de algunas escuelas de surf. Prefiero a estos segundos, porque sus profesores son profesionales que saben guiarlos. Hace un par de días, estaba sobre una ola (la única decente que pillé en las dos horas que estuve en el agua) y se me cruzó un principiante. Me tiró de la tabla. Es complicado no tomarse a mal algo así, de manera que no volveré a Venice a pillar olas. Me buscaré otra playa en la que los surfistas sepan respetar el orden de preferencia. Es lo mínimo que se puede pedir.

2. EL APARTAMENTO EQUIVOCADO

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Cuando alquilé este apartamento, aún vivía a cientos de kilómetros de aquí y, por internet, media hora  en coche entre Pasadena y Santa Mónica no parecía gran cosa. No tuve en cuenta que esa media hora se convertía en más de una hora si contamos con que hay que llegar desde el centro de Santa Monica hasta el centro de Pasadena en hora punta y con atascos en las entradas y salidas de ambas ciudades. Debo reconocerlo: me he equivocado al venir a vivir a Santa Monica. Está demasiado lejos de mi trabajo. Pero qué maravilla de playa. Puedo hacer surf cada día. He pagado dos meses de alquiler y ya he avisado a mi casero de que tras esos dos meses, dejaré el apartamento. Me preguntó el motivo (en principio le había dicho que me quedaría mucho tiempo). Cuando le dije que estaba muy lejos de Pasadena, me miró como diciéndome: "¿Eres tonta? ¿No sabías ya eso?". Sí, soy un poco tonta, pero es que vivir en California y no hacerlo al lado de la playa es una tristeza. Jamás he v...